#Reseñoviembre es una iniciativa que imita al reto de los artistas del #Inktober, pero desde el reseñismo y la divulgación del cómic, ofreciendo 30 reseñas en los 30 días del mes de noviembre, a menudo partiendo de unas palabras-estímulo comunes a todos los participantes.


Estímulo: HERENCIA
Obra: Perséfone, de Loïc Locatelli-Kournwsky.
Motivo: Divina herencia genética.


«Diles que no tenías hambre, diles que seguiste las semillas de granada
porque sabían a sangre, sabían a amor.»

Pauline Albanese, The Closed Doors (2015)

El mito de Perséfone, hija de Deméter y Zeus y diosa de la fertilidad, tiene diversos orígenes, interpretaciones y reinterpretaciones, como tantos otros relatos de la Antigüedad. Tradicionalmente se dio peso a la versión que hablaba de su rapto por parte de Hades y de un engaño para que quedara anclada al Inframundo a través de su matrimonio con el dios del infierno, saliendo a la superficie únicamente la mitad del año (correspondiente, claro, a los meses de primavera y verano). No obstante, en los últimos tiempos se ha reivindicado la relación entre Hades y Perséfone como una de las más sanas de aquel panteón griego en el que el abuso sexual (sobre todo, a manos de Zeus) estaba a la orden del día. En los cómics lo hemos visto en la erótico-festiva Persephone de Allison Shaw o en la adulta, romántica y preciosista Lore Olympus de Rachel Smythe, pero también existen obras que se mueven entre ambos mundos y entremezclan otras muchas influencias y elementos de la cultura popular.

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En la Perséfone de Loïc Locatelli-Kournwsky, la hija de Deméter es una niña que fue salvada del inframundo y adoptada por la diosa de la Tierra, en su interpretación más guerrera. Ambas viven en Eleusis, un país de luz y progreso, por oposición al Infierno, donde habitan otros seres humanos en condiciones más precarias. Haciendo vida normal en este reino donde la magia y una atmósfera fantástica están a la orden del día, Perséfone perseguirá su constante curiosidad guiada por un sueño recurrente, mientras un mercenario contratado por una mano negra la arrastrará al inframundo para que el plan del auténtico villano llegue a buen puerto. Atrapada allí, la joven descubrirá las penurias de sus habitantes y tratará de hacer de sus vidas algo mejor.

Más parecida a una película de Estudio Ghibli, en su amalgama de mitología griega, arquitectura europea y figuras humanas de influencia japonesa, la obra de Locatelli toma únicamente ecos del mito de Perséfone, referencias puntuales y realiza un planteamiento decepcionantemente maniqueo para, en realidad, contar su propia historia. Sin embargo, la colorista propuesta del autor, con esos filtros de fértiles verdes e infernales azules, salva lo que no deja de ser una aventura mágica sin mayores pretensiones. Los diseños de personajes, también a caballo entre los estilos europeo y japonés (recordando a propuestas similares, como la del Monstress de Marjorie Liu y Sana Takeda), tienen un aspecto amable, para todos los públicos, que acompaña al mensaje dulce, inocente y positivo que trata de romper las barreras sociales entre privilegiados y desfavorecidos, entre vencedores y vencidos.

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Puede que esta Perséfone no sea la reinvención más sólida e imaginativa del mito griego, pero tampoco parece pretenderlo y, no obstante, sí que es uno de los acercamientos más interesantes para el público juvenil. Su ligereza va acompañada de un humor sano, su falta de profundidad se apuntala con una sólida propuesta gráfica, y su protagonista demuestra una agencia, curiosidad y corazón que trata de ser inspiradora para nuevas generaciones. Al fin y al cabo, tras el gélido invierno siempre llega la floreada primavera.


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Perséfone
,

de Loïc Locatelli-Kournwsky
Sapristi

ContenidoPerséphone (Delcourt, 2017)

Rústica. 224 páginas. 19.90€.
Desde el 15/10/2018.


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