#Reseñoviembre es una iniciativa que imita al reto de los artistas del #Inktober, pero desde el reseñismo y la divulgación, ofreciendo 30 reseñas en los 30 días del mes de noviembre, a menudo partiendo de unas palabras-estímulo comunes a todos los participantes.


Estímulo: FOTOGRAFÍA
Obra: Los Skrull, de Robbie Thompson y Nico Henrichon
Motivo: Una foto familiar resquebrajada, revelando la verdad tras sus rostros, sirve como portada (de Marcos Martín) a esta miniserie sobre el deber, la responsabilidad, y cómo estos chocan en ocasiones con nuestras emociones.


Las reuniones familiares son siempre complicadas. Miembros con los que no te sientes del todo a gusto, unas gotas de hipocresía y sonrisas falsas siempre flotando en el aire, flashes esporádicos de todas las cosas mejores que esa que podrías estar haciendo en ese momento (como mirar la pintura de tu pared secarse), las apreciaciones no solicitadas sobre tu físico, los piropos que esconden cuchillos “sin mala intención”. Una mezcla obligatoria de ingredientes desagradables en una atmósfera que no debería serlo y en la que siempre queda algún clavo ardiendo al que agarrarse o algún motivo por el que has accedido a participar en ella. La cosa se complica cuando la reunión familiar es para intercambiar informes de espionaje sobre tus avances sociales recopilando datos en torno a esta especie humana entre la que te encuentras atrapado a la espera de recibir alguna señal para regresar a tu planeta.

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Si a Cosas de marcianos (3rd Rock from the Sun) le añadiéramos el drama de La Visión de Tom King y Gabriel Hernández-Walta, sobre todo en los personajes adolescentes, nos saldría algo parecido a lo que nos proponen Los Skrull. En la estela de la caracterización de esta civilización alienígena cambiaformas que se nos presentó en la película de la Capitana Marvel, coetánea a su publicación USA, la misión de la “unidad familiar” que protagoniza la obra parece moverse en unos grises muy alejados de su clásica enemistad con la Tierra. Cada miembro de la familia, desde su parcela social y laboral debe acercarse a personas de gran influencia para obtener la información necesaria para devolver la gloria al Imperio Skrull…

…o para hacer más tolerable el día, siendo una adolescente con problemas de integración, inseguridades y un profundo dolor por una pérdida que parece revelársenos en una misteriosa fotografía, pero que tendrá una importancia mayor. Y es que el guión de Robbie Thompson entiende perfectamente la naturaleza autoconclusiva de su historia y ya desde el primer número nos golpea desde diferentes ángulos para convencernos de seguir hasta el final con su miniserie. Y es que la trama se complica (más allá de que la integración y la búsqueda de la identidad en una raza a la que le cuesta autodefinirla va a ser el tema principal) porque alguien está acabando con los Skrull que quedan en la Tierra, familia a familia, y una de las hijas de esta ha sido detectada por su imprudencia.

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Si este planteamiento de thriller familiar de ciencia-ficción no resultara lo suficientemente atractivo en sí mismo, el apartado artístico, íntegramente a cargo de Niko Henrichon, está al mejor nivel de sus trabajos para Marvel (sin llegar a la espectacular labor que realizó en el Noé de Darren Aronofsky). Su atención a la expresividad, su dominio de las tintas y su buen gusto con el color, totalmente filtrado por una pantalla omnipresente de verde Skrull, redondean un relato sin pretensiones sobre un pequeño rincón del universo Marvel. De esas piezas que lo engrandecen piedra a piedra, miembro a miembro, familia a familia.

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Los Skrull: Unidad familiar,
de Robbie Thompson y Niko Henrichon

Panini Comics

Contenido:
Meet the Skrulls #1-5 (Marvel Comics, 2019)

Rústica. 112 páginas. 12€.
Desde el 19/12/2019.


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