“Las leyes son como las telarañas, ya que si algo indefenso e insignificante cae en ellas, lo atrapan con fuerza; pero si algo grande cae en ellas, rompe la trampa y escapa.”

Anacarsis, c. 600 a.C.

Norman Osborn es, probablemente, el villano más universalmente conocido de Spiderman, peléandose por el trono con el Doctor Octopus, pero saliendo siempre victorioso porque la sombra del Duende Verde se ha extendido poderosamente, tanto a través de los tebeos como de la animación y las adaptaciones cinematográficas. Desde su icónica máscara verde y traje morado, montado en su aerodeslizador, lanzando calabazas explosivas en la serie de televisión de los años 90, hasta el desencajado rostro de Willem Dafoe a comienzos del siglo XXI en el Spider-Man de Sam Raimi, la maldad supuraba tras la máscara del implacable hombre de negocios. Pero no fue siempre así.

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En 2008, bajo las narices de Tony Stark, entonces director de S.H.I.E.L.D., se reveló la Invasión Secreta de los skrulls al planeta Tierra, los cuales habían llegado a los escalones más altos del poder suplantando a dignatarios e incluso a varios superhéroes. Los Vengadores afrontaron la debacle sumidos en la desconfianza, pero salieron adelante y el (decepcionante) desenlace se produjo en la batalla de Central Park, donde el tiro de gracia, a ojos de todo el mundo, lo disparó Norman Osborn. En ese momento, el villano se convirtió en un héroe americano, siendo ascendido a la máxima autoridad en la seguridad de los Estados Unidos, sustituyendo su H.A.M.M.E.R. a la humillada S.H.I.E.L.D. y, por consiguiente, al malogrado Stark.

Todos los lectores y lectoras, así como todos los héroes y heroínas, sabían que las intenciones de Osborn no podían ser buenas, que el villano acabaría mostrando su verdadero rostro, pero en un escenario post-11S que cuestionaba la gestión anterior de la seguridad después de haber sido atacados en su propio hogar, el pueblo americano estaba dispuesto a ofrecer las llaves al hombre que les recortaría libertades bajo la promesa de una seguridad máxima. A este período se le conocería como Reinado Oscuro, Osborn crearía sus propios Vengadores a partir de los Thunderbolts, y su caída se produciría con el Asedio de Asgard, que en ese momento flotaba a las afueras del pueblo de Broxton. Osborn acabaría detenido por traición y encarcelado a la espera de la apertura de un juicio complicado con demasiadas implicaciones, y aquí es donde entra la miniserie que nos ocupa.

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A finales de 2010, cinco meses después del final de Asedio, llegaba el momento de relatar qué había sido de Norman Osborn y cómo iba a reincorporarse a la actualidad del universo Marvel (porque un personaje de su calado y con la huella que había dejado en los años anteriores no podía quedar mucho tiempo fuera de juego). La encargada de escribir el guión de aquella historia fue una autora ascendente cuyo trabajo más relevante para Marvel apenas había sido un one-shot dedicado a la asgardiana Sif, Kelly Sue DeConnick.

Pero si hablamos de estrellas ascendentes y del germen de buena parte del estatus del que gozan estas autoras hoy en día, tenemos que hablar de la dibujante Emma Ríos, quien ya despuntara en Marvel aquel año con el Doctor Extraño de Mark Waid y que estuvo temporalmente ligada a la franquicia arácnida. El equipo que nos regalaría la hermosa y terrible Bella Muerte (a falta de la colorista Jordie Bellaire, ya que en Osborn se encargó José Villarrubia de ese apartado) se conoció con este trabajo y, aunque ambas estaban todavía lejos de lo que demostrarían años después, la miniserie ofrece más de lo que cabría esperar.

Osborn - Evil Incarcerated (2011) - Page 52

El cometido de las autoras era narrar la fuga de Osborn de una cárcel de máxima seguridad, un thriller carcelario en el que el villano se reivindicara como una mente maestra más allá de su locura. Y nos ofrecen justo esto, pero añadiéndole una serie de subtramas interesantes, así como un acercamiento más complejo a la fuga, empezando porque Osborn será trasladado de la Balsa, la conocida prisión superheroica, a una cárcel submarina, oculta al público, donde el gobierno guarda a criminales peligrosos, intencionadamente desconocidos para el mundo.

Esto permite la creación de un elenco de compañeros de celda renovado para Osborn, entre los que destacaron Ai Apaec, un quimérico dios araña de Sudamérica, y la que se convertiría en poderosa aliada de Osborn, June Covington, científica que experimentó sobre sí misma la redistribución genética para moldear su apariencia a voluntad y adquirir una notable resiliencia. De hecho, este personaje es el único al que se le dedica un complemento de la miniserie, escrito por Warren Ellis y dibujado por Jamie McKelvie, para relatar su descarado origen. Completan el improbable equipo una extraterrestre reptiliana, una entidad demoníaca y un hombre con habilidades fantasmagóricas.

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Pero esos detalles pertenecen a la mera trama de la fuga. Lo interesante aquí es que DeConnick coloca a Norah Winters, una periodista del Daily Bugle, a investigar el caso de la desaparición de Osborn y el entramado político que hay detrás de su traslado a unas instalaciones desconocidas para el pueblo. Marcada ya en el pasado por Osborn, Winters buscará la redención y la relevancia en este caso, asumiendo riesgos que le llevarán a cometer errores y a terminar en las entrañas de la bestia.

Por otro lado, la guionista opta por mostrarnos esos hilos políticos, el trabajo de los titiriteros del poder y de sus ansias de ascender, con las correspondientes puñaladas por la espalda hasta el final. Y es que consigue dotar de una mayor relevancia a la fuga de Osborn al hacer que no dependa únicamente de sus acciones, sino de una conspiración a pequeña escala en las altas esferas que provoca que, una vez más, el poderoso quede en libertad.

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Todo este entramado queda notablemente representado por los lápices de Ríos (con asistencia de Becky Cloonan en el número final) y, sobre todo, su inteligente y expresivo empleo de las tintas, en ocasiones enriqueciendo algún dibujo algo menos acertado, pero la mayor parte del tiempo aportando una atmósfera sucia y oscura que terminan de redondear los colores de Villarrubia. Desde luego, si hay alguien interesado en conocer cómo funciona la psique del hombre del pelo extraño cuando no está poseído por la locura del Duende Verde, este es un punto de partida admirable.


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Osborn: Evil Incarcerated
,

de Kelly Sue DeConnick y Emma Ríos
(con Warren Ellis, Jamie McKelvie y Becky Cloonan)
Marvel Comics

Contenido:
Osborn #1-5 (2010-2011)

Tapa blanda. 120 páginas. $16.99. Desde el 15/06/2011.

Por desgracia, esta miniserie no se publicó en España de forma autocontenida, sino como complemento en los números #58 a #62 del tomo mensual de El Asombroso Spiderman. Aún están disponibles, pero quien no esté interesado en adquirir historias del trepamuros que nada tienen que ver con esta miniserie, el tomo americano está muy barato actualmente.


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