«La nostalgia es negación. Negación del presente doloroso.
El nombre de esa falacia es el complejo de la Edad de Oro. Se trata de la idea errónea de que un período de tiempo distinto es mejor que el que vivimos. Es el fallo de la imaginación romántica de esa gente a la que le cuesta enfrentarse al presente…»

Midnight in Paris (Woody Allen, 2011)―

Abril de 1938. Con fecha de portada de junio de ese mismo año se publica el Action Comics #1, el debut de Superman, considerado como el nacimiento del superhéroe y la entrada en la Edad de Oro del cómic americano. Etapa de ebullición que llegaría hasta la primera mitad de los años 50, comenzando su lógica decadencia en la segunda posguerra mundial. Con la decreciente necesidad de figuras heroicas y patrióticas y una sugerida conexión entre la influencia de los tebeos y la delincuencia juvenil (ya tratada en el artículo sobre los monstruos Marvel de la era Atlas, y desarrollada en profundidad en el especial de El Descampao sobre Censura en el cómic), la creación de la Comics Code Authority dio punto final a esta etapa dorada.

Le seguiría una elipsis dubitativa a mediados del siglo XX tras la cual comenzaría la Edad de Plata, con el destierro de las cabeceras de terror, un lavado de cara family-friendly en los superhéroes de DC Comics y el nacimiento a comienzos de los años 60 del universo Marvel. El cómic de superhéroes alcanzaría su madurez en los años 70, con la entrada en la Edad de Bronce, el relajamiento del Comics Code y la recuperación de temas más adultos, hasta su culminación y deconstrucción en la Edad Moderna (u Oscura) a mediados de los 80, marcada por Watchmen y El regreso del Caballero Oscuro.

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En ese tiempo, fue tal el volumen de historias protagonizadas por superhéroes, a menudo derivativos y poco originales, que, inevitablemente, conformarían sus propios arquetipos mientras daban alas a sus editoriales para apostar, del mismo modo, por otro tipo de cabeceras, con énfasis en los géneros de la ciencia-ficción, el terror, el bélico, el western y el romance. Centrándose en una amalgama los dos primeros y el superheroico, la obra que nos ocupa supone a la vez un misterio, un estudio de personajes y un homenaje a la mítica Edad de Oro y su posterior destilación en las de Plata y Bronce.

Así conoceremos a Abraham Slam, superhéroe pulp cuyo único poder es su fuerza de voluntad, una suerte de Capitán América sin suero del Súpersoldado que más adelante representaría Alan Moore en el primer Búho Nocturno de la citada Watchmen; Golden Gail, versión femenina y con matices del Capitán Marvel (ahora Shazam), una niña que se transforma en una superheroína infantil al pronunciar una palabra mágica; el Coronel Weird, un viajero espacial de las estereotípicas historias de ciencia-ficción de los años 50, acompañado de Talky-Walky, su fiel robot parlanchín; Barbalien, un guerrero alienígena proveniente de Marte, mezcla entre el Detective Marciano de DC Comics y el John Carter de Edgar Rice Burroughs (hasta el punto de que el personaje se llama Mark Marz y se autodenomina “Señor de la Guerra de Marte”); y Madame Dragonfly, una bruja recién salida de una antología de terror del tipo Historias de la Cripta, Creepy o Eerie, ejerciendo en un capítulo de “presentadora” de relatos terribles.

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¿Qué tienen estos personajes en común? Son los supervivientes de una “Edad de Oro” en la que el enfrentamiento con un villano todopoderoso se salda con la salvación de la Tierra a costa de que este grupo de personajes se vean atrapados en una versión del planeta en la que no existen los superhéroes y de la que no pueden escapar, como bien sabe el protagonista in absentia, Black Hammer, el superhéroe más poderoso de todos ellos, afroamericano (como indica el cliché de llamarse “Black…”) y portador de un martillo, a caballo entre John Henry Irons y el Poderoso Thor. Él da nombre a la granja en la que habitan ahora nuestros héroes y al mayor misterio de la serie: ¿cómo ocurrió todo y por qué no pueden volver?

Al guionista Jeff Lemire se le ha colgado el sambenito de mal escritor de superhéroes, a pesar de su talento y sensibilidad en sus proyectos personales, debido a un relativamente irrelevante paso por DC Comics y Marvel del que únicamente destacan pequeñas pinceladas (Animal Man, Caballero Luna y, tal vez, El Viejo Logan). Habiendo demostrado en Valiant (The Valiant, Bloodshot Reborn) que quizás el problema era el excesivo control creativo-editorial de las Dos Grandes, Black Hammer está aquí para reivindicar su talento, inventiva y buen gusto para elaborar relatos superheroicas emocionantes y con sustancia en el que es posiblemente su mejor trabajo hasta la fecha dentro del género.

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En este primer arco, la historia está narrada en dos tiempos para presentarnos esos “orígenes secretos” de los personajes, enlazando la vida en el dramático presente con la historia de cada uno de los protagonistas, acertando al centrarse en uno solo de ellos en cada capítulo. Del mismo modo, Lemire acierta en la caracterización, llevando a cada uno de estos arquetipos más allá de sus propios clichés, introduciendo variantes en su personalidad que no podrían haber sido desarrolladas en la época a la que homenajean. Identidad, sexualidad, la relación con el paso del tiempo… en definitiva, ir más allá de las limitaciones características de los roles predeterminados tradicionalmente en este género.

Es por esto que el compañero de Lemire, Dean Ormston (Lucifer, Bodies), es una pieza clave y un nuevo acierto, con un estilo más sucio, feísta, muy personal, que proporciona aristas y matices a unos personajes provenientes de una era de luz, perfección y colores vivos. A esto último contribuye con tino la paleta de colores por la que ha optado el siempre genial Dave Stewart (Hellboy, El Bruto), que apaga hasta los más brillantes colores y otorga una atmósfera más oscura y decadente a la viveza de antaño. Ambos contribuyen al enrarecimiento de un ambiente pesado, propicio al misterio que plantea, de una densidad sólo suavizada por puntuales muestras de humor, aunque a menudo éstas tienen un doble filo.

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Pero si algo funciona especialmente en este tebeo es la dinámica entre los personajes: estamos ante un grupo de superhéroes de muy distintas personalidades obligados a convivir como una familia disfuncional para pasar desapercibidos en un pueblo del que son incapaces de salir. Esto supone tiranteces, una integración forzada en la comunidad con la que no todos están de acuerdo, y una serie de conflictos personales que les llevará a reaccionar de muy diversas formas a la hora de afrontar el día a día.

Los tres niveles a los que opera la historia tienen la misma importancia de forma simultánea, y sus autores consiguen que todo encaje sorprendentemente bien, construyendo un universo del que no podemos esperar para saber más. Queremos visitar esa Edad de Oro de la que provienen, nos implicamos emocionalmente en las vidas presentes de estos héroes de (literal) capa caída, y nos maravillamos ante lo bien integrada que está la metanarración y la historia viva del cómic en sus cautivadoras páginas. No en vano, esta misma semana se anunciaba un spin-off de esta serie explorando los orígenes de los villanos a los que se enfrentan en los flashbacks de ese pasado ideal que se les niega.

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Una excelente lectura complementaria al DC: The New Frontier del difunto Darwyn Cooke, homenaje a la transición de la Edad de Oro a la Edad de Plata de DC Comics, que fue coloreado casualmente por el propio Dave Stewart. Dos enfoques diferentes para una misma visión de una época idealizada, más simple, que, sin embargo, ocultaba con colores y capas las preocupaciones reales de una sociedad cada vez más compleja. Este Black Hammer, que Astiberri nos acaba de traer, es la recuperación crítica, tragicómica y emocionante del espíritu obsoleto de una manera de hacer historias que, en esta ocasión, no se aleja de esa mayor complejidad de la sociedad que ahora le ve renacer.


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Black Hammer
, Vol. 1: Orígenes secretos
,

de Jeff Lemire, Dean Ormston y Dave Stewart
Dark Horse Comics / Astiberri Ediciones

Contenido:
Black Hammer #1-6 (2016)

Tapa dura. 184 páginas. 19€. Desde el 05/07/2017.