Abrirse un blog unipersonal en 2017 es, probablemente, una de las propuestas más arriesgadas (por autocondenatorias a la irrelevancia) que se pueden llevar a cabo. Esto no es 2002 y lo que se lleva a día de hoy es crear un podcast o un canal de YouTube, si bien la burbuja de ambos medios, sobre todo del segundo, está tan hinchada que no obtendría un resultado muy diferente al que voy a conseguir con este blog. Y, para qué nos vamos a engañar, carezco de las habilidades de edición de audio y vídeo (y de ganas de adquirir tales competencias) como para acometer siquiera el intento.

Lo que ocurre es que soy fiel creyente en la eternidad de la palabra, y en especial en las virtudes de la palabra escrita, en tanto que me resulta más íntima, más misteriosa. Y es que la palabra escrita carece de tono o de referencias visuales que te preparen para lo que pueda aparecer a continuación en el texto (¡ornitorrinco!). El texto tiene la capacidad de sorprenderte, para bien o para mal, en cada nueva frase.

La cuestión es que me encanta escribir, es de las pocas cosas que me atrevo a admitir (según el día) que se me dan bien, y es algo que echaba de menos hacer por placer después de este terrible último año de tesis doctoral. Por placer y por terapia, considerando que en el último año he sido la peor versión de mí mismo, haciendo daño a seres queridos y recluyéndome en mí mismo, convencido de que era necesario para llevar a cabo mis objetivos. Liberado ya de la carga, académica y emocional, con voluntad de enmienda, era el momento de volver a lo que tanta liberación me dio en el pasado, especialmente durante mi estancia como redactor y editor en Zona Zhero entre 2014 y 2016. Casi tres años leyendo, hablando y reflexionando mediante la palabra escrita de cómic, cine y sus muchos alrededores. Es algo que no se olvida y es algo que quiero volver a tener en mi vida.

De ahí este blog, en el que probablemente las cosas tomen un cariz más personal, quizá introspectivo (o quizá no, porque no me conozco tanto como creo), pero siempre orientado a consumir productivamente todos esos pequeños pedacitos de cultura que tanto me (¿nos? ¿hay alguien ahí todavía?) apasiona. La literatura, siendo mi vocación académico-profesional investigarla y enseñarla, también aparecerá por este blog, si bien lo hará desde un punto de vista lúdico. No, no voy a aburrir a potenciales lectores con teoría literaria, estética de la recepción o comparatística. La parte terapéutica del blog viene también de un alejarse de ese mundo en mi tiempo libre. Aunque no podría prometer que no se acabará colando por algún resquicio, pero este blog es mío y…

En resumen, estáis ante un blog con vocación lúdico-divulgativa que ama el cómic, la literatura, el cine y prácticamente todos los productos artístico-culturales como tales, aunque vaya a centrarse en esos tres primeros por ser los únicos en los que quien escribe cree que puede tener algo que decir. Si decidís seguir el contenido que vaya apareciendo por aquí, sabed que estáis en un espacio seguro, beligerantemente contrario al sexismo, homofobia, xenofobia y demás vestigios cavernarios, y que ni mostrará en su contenido ni tolerará en sus comentarios actitudes de esa índole.

A quienes puedan seguir unas normas tan simples de respeto y convivencia, estáis en vuestra casa. Para facilitar la difusión de los contenidos del blog, éstas son mis redes sociales:

Mi Facebook: Globos de Pensamiento
Página de Facebook donde se notificarán las actualizaciones del blog.

Mi Twitter: @AnderLuque
Mi cuenta personal donde, además de avisar de las publicaciones en el blog, podréis verme hablando con menos pretenciosidad (o no) que aquí.

Mi Instagram: @Reverend_Dust
Mi cuenta personal donde tiendo a publicar viñetas que me llaman la atención y, mensualmente, mis portadas favoritas de las solicitations de las editoriales de cómic.

Mi Whakoom: @Reverend_Dust
Mi vergonzantemente pequeña colección de cómics, guías de lectura y alguna micro-reseña.

Y ahora…
¡BIENVENID@S A LA GLOBOSFERA!